¿Quién no se ha encontrado alguna vez con un pendrive con celdas defectuosas?
Nuestra primer impulso es tirarlo a la basura, ¡MAL! Primero porque antes deberíamos destruirlo por completo por la información sensible que pueda seguir teniendo accesibles pero a lo mejor todavía se le puede dar uso, al menos para transportar datos que tengamos respaldados en otros dispositivos más fiables.
Para ello debemos formatear el pendrive en Debian marcando las celdas defectuosas para evitar su uso. Debian trae herramientas de bajo nivel para marcar los sectores dañados como inutilizables y dejar una partición solo en la zona sana del dispositivo.
Vamos por partes:
Formatear y evitar celdas defectuosas
- Identifica el dispositivo
- Conecta el pendrive y ejecuta:
lsblk -l - Busca el nombre del dispositivo, por ejemplo, /dev/sdd. (*)
- Desmonta la unidad
Escanear en busca de sectores defectuosos
Para identificar celdas dañadas vamos a usar badblockssudo badblocks -v /dev/sdX
Este comando generará una lista de bloques defectuosos y los marca para no usarlos más.
Crear una nueva tabla de particiones
Para borrar las particiones existentes y crear una nueva que evita las zonas dañadas podemos usar la aplicación gráfica gparted o para expertos del terminal fdisk o parted.
Si usas gparted, puedes ver el tamaño del disco y crear una partición más pequeña que omita el final del disco, ya que es donde suelen estar o aparecer más sectores dañados, aparte de darnos juego si surgen posteriores problemas.
Si usas la terminal, puedes especificar el inicio y final de la partición manualmente con fdisk o parted.
Formatear la nueva partición
Una vez creada la partición sana, puedes formatearla con el propio gparted o desde consola con el comando:mkfs.vfat -F 32 /dev/sdd1
Con este comando usaríamos vfat que nos da compatibilidad con la gente que todavía usa Windows.
Cosas a tener en cuenta
Aunque usemos un formateo completo (no rápido) no siempre es garantía de que todo está bien aunque puede ayudar a identificar y marcar sectores defectuosos, imagina que el pendrive es un jersey con un hilo que cuelga, podemos cortar el hilo para evitar que siga deshilachándose pero el mal ya está hecho y terminarán apareciendo más sectores defectuosos.
Si los sectores dañados están dispersos, este procedimiento puede no ser tan efectivo.
A lo mejor el coste del pendrive no justifica el esfuerzo, pero esto puede cambiar rápidamente si sigue subiendo el precio de la memoria por culpa de esa IA puchi devoradora de recursos.
Es una solución mientras esperamos a que reviente la burbuja.





























